Primero, conocernos
Quiero saber cómo se conocieron, qué están planeando y qué imaginan para su boda. Hablaremos de lo que buscan, resolveremos sus dudas y encontraremos la colección que mejor se adapte a ustedes.
Cómo funciona


Para mí, fotografiar una boda empieza mucho antes de tomar la cámara. Me gusta conocer a las personas detrás de la historia, entender qué les importa y saber qué esperan recordar de ese día. Quiero que, cuando llegue el momento, puedan olvidarse un poco de las fotografías y simplemente disfrutar de estar ahí.

Quiero saber cómo se conocieron, qué están planeando y qué imaginan para su boda. Hablaremos de lo que buscan, resolveremos sus dudas y encontraremos la colección que mejor se adapte a ustedes.
Una vez que su fecha esté reservada, empezaremos a preparar todo con calma. Me encantará conocer más sobre sus planes, las personas que estarán ahí y esos pequeños detalles que quizá para los demás pasen desapercibidos pero que para ustedes significan tanto.
Conforme se acerque la boda, trabajaremos en la línea de tiempo de fotografía, ya sea directamente entre nosotros o en conjunto con su wedding planner. La idea es tener una buena estructura sin convertir el día en una lista interminable de pendientes. Quiero que haya espacio para lo que planearon pero también para todo aquello que sucede espontáneamente.
Aquí es donde todo cobra vida. Estaré pendiente de lo que sucede a su alrededor: las miradas, los abrazos, las risas, la emoción de sus personas favoritas y esos momentos que pasan en un instante. Cuando haga falta, les daré dirección; cuando no, dejaré que las cosas sucedan. Me gusta encontrar el equilibrio entre lo espontáneo y una mirada editorial que cuide la luz, composición y los pequeños detalles.
En las primeras 48 horas recibirán una selección de fotografías para revivir un poquito de todo lo que pasó. Su galería completa llegará en un plazo de seis semanas.
Un registro visual atemporal de un día que van a querer recordar tal como se sintió.